jueves, 3 de febrero de 2011

El sueño

He tenido un sueño extraño esta noche.


Yo despertaba en una especia de “zulo” excavado en la tierra. La primera sensación era de desorientación, confusión y cansancio. Mi hermano Juan (al que, de momento, no reconocía como tal) se encontraba sentado en un taburete de madera a mi lado. A mi alrededor había todo tipo de utensilios: palas, sierras, monos de trabajo, cascos de minero colgados y hasta un amago de instalación eléctrica, parecida a las de las minas.


Muy tranquilo, mi hermano me ofrecía un café y me explicaba que yo padecía una extraña enfermedad que me producía amnesia nocturna, lo que significaba que cada vez que me iba a dormir despertaba sin saber quién era. Se me borraba la memoria cada día, sin más. Todas las mañanas tenía que venir alguien a contarme quién era, qué había hecho, quienes eran mis seres queridos, qué hacía allí, etc…


Resulta que yo había escrito un libro que había cambiado el mundo (ignoro en qué forma y de qué manera) y, después de ser detectada mi enfermedad, me había retirado a una localidad granjera junto con Icíar, Carmen (mis hijas) y Cristina (mi mujer). Algunos de mis hermanos también nos habían acompañado y se turnaban en despertarme cada mañana. Esa mañana en concreto, mi hermano Juan era el encargado de “actualizar” mi memoria.


Esa noche me había quedado dormido en un proyecto en el que estaba trabajando (de ahí lo extraño de la decoración minera), “la casa sobre cielo abierto”, una casa para mis hijas. La había excavado en mitad de un prado y el proyecto era hacerla al aire libre, con un planteamiento ecológico y, sobre todo, techos transparentes, de tal manera que se viera el cielo desde cualquier parte de la casa pero, al estar construida a ras de suelo, nadie podría verte, a no ser que se acercara mucho.


No sé si se entiende muy bien el planteamiento, pero es que los sueños a veces son así, un poco “incompletos”.


El caso es que me he levantado con una extraña sensación de paz, mezclada con una irresistible curiosidad de que alguien sepa interpretar qué demonios pasa por mi subconsciente en estos momentos para inventarse semejante historia.

3 comentarios:

Shikilla dijo...

Hubo una época en la que intentaba interpretarme los sueños, ya que soñaba mucho, o al menos, recordaba bien lo que soñaba, leí a freud y a otros, pero no me sirvieron demasiado, indagué posteriormente y vi diccionario de sueños, no sé si es o no muy ortodoxo, pero sí sé que las interpretaciones junto con mis vivencias, es decir, junto con lo que yo sabía que estaba en ese momento viviendo o lo que me preocupaba, daban resultado.

Una de las webs donde tienen un diccionario amplio es esta, te he buscado casa, soñar con casa, tú puedes buscar lo que creas conveniente:

http://www.euroresidentes.com/suenos/diccionario_significado_de/sonar_casa.htm

espero que encuentres explicaciones, (Yo veo claro alguna cosa en tus sueños, que dejan al descubierto un poco tus deseos, esto por cierto era lo de Freud, pero como no soy experta, mejor me callo, tú lee eso que te dejo y ya me dirás)

Socretino dijo...

Hola, Shiki

Gracias. La verdad es que no me fío mucho de la parte "salida" y cachondona de Freud, siempre pensando en lo "único".

Pues puedes enviarme un correíto con tus impresiones porque me he levantado muy muy muy raro después de este sueño. Me ha recordado al pasaje de la Biblia en que José interpreta los sueños del faraón y resulta muy provechoso.

No sé. A lo mejor estoy como una chota.

Shikilla dijo...

A ver...como una chota estás, para qué engañarnos, pero todos los sueños esconden algo, Freud tenía razón en algunas cosas, no en todas, (y no lo digo yo), pero sí que es verdad que el subconsciente sale a relucir en los sueños, y el subconsciente es muy jodido, no tiene medida, lo que quiere lo quiere, y no le importa que durante el sueño se hagan o digan cosas que nunca diríamos conscientemente o haríamos, por eso los sueños encierran mucho más de lo que creeemos. Te mando un correo ya. Pero no soy la bruja Lola, eh! solamente aficionadilla...