Hace tiempo que los chinos vienen haciendo lo que les da la gana, gracias a su gran potencial económico, que atrae al Homo Moderno Occidental como la mierda a las moscas.
Resulta que este régimen totalitario goza de total inmunidad internacional en todas sus tiránicas acciones, mostrando así la verdadera cara del capitalismo: la codicia.
Las grandes empresas de Internet se pliegan a la censura (Google, Yahoo, Wikipedia,...), los empresarios de medio mundo hacen la vista gorda con ciertas maneras, poco éticas, de hacer negocio y, encima, se les otorga el honor de celebrar unos juegos olímpicos, símbolo de paz y hermandad entre pueblos, mientras se impone a la ciudadanía amarilla un régimen totalitario comunista.
Aquí, en España, se les permite abrir su comercio las 24 horas, incumpliendo la ley de horarios, tener como dependientes a menores de edad y no pagar impuestos durante 5 años, pasados los cuales cierran el garito, crean otra empresa y vuelven a abrir otros 5 años sin pagar impuestos. A esto se le llama fraude de ley, pero nadie hace nada.
Lo peor de todo son las exportaciones. Hoy leo que 5 niños están en coma por unos juguetes chinos que no creo que hayan sido revisados en ninguna aduana. Y no es la primera vez que los fabricantes de ese país incumplen normas sanitarias.
Hay que exigir a China, no sólo democracia y libertad, sino un mínimo de savoir-fair en sus relaciones comerciales con Occidente, porque con los niños no se juega, pero con los chinos, tampoco deberíamos jugar, porque no aceptan las reglas establecidas.
Pero bueno, las cosas son así en un mundo, el Occidental, que, como ya he dicho, esta dominado por la codicia y por un montón de contradicciones más.
Y esto pasa por el abandono progresivo, tanto por parte asiática, como por parte del Homo Moderno Occidentalis, de los principios espirituales que deben regir el comportamiento humano (no sólo de bienestar material vive el hombre).
Y, como de costumbre, nadie hará ningún caso de esta advertencia.




