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miércoles, 9 de febrero de 2011

El "paraíso" (controlado) comunista (y I)

En aquellos tiempos en que los comunistas salieron del armario e hicieron lo que mejor sabían hacer (joder al personal), el sexo se consideraba un arma política tan importante como la propaganda. Para controlar al pueblo había que conseguir que se abandonase voluntariamente a los placeres de la carne. Y, cuando voluntariamente no era posible, obligatoriamente.

Al Pacino, interpretando al diablo en esa magnífica película nefastamente traducida como “Pactar con el diablo”, cuyo título original, “The devil’s advocate” (“El abogado del diablo”, que tenía bastante más fuerza y coherencia con el guión), decía una máxima defendida por los mayores ideólogos comunistas, “No, el amor está prohibido”, mientras tentaba sexualmente un Keanu Reeves algo tontaina, con una hembra de carnes de seda y pelo rojo como el fuego del infierno.

Y es que en los países comunistas se emparejaba a ciudadanas y ciudadanos por decreto ley, sin conocerse de nada. Aún hoy esto se hace en China o en Corea del Norte. En la doctrina comunista, materialista hasta la médula, el matrimonio brilla por su ausencia o se desprestigia brutalmente, ya que no conviene relacionar sexo con compromiso y mucho menos, con amor.

De esta manera, la educación sexual pasa a formar parte de las atribuciones del Estado, que lo incluye en su temario escolar obligatorio y lo inculca desde la más tierna infancia para que, al llegar a la edad adulta, no se reconozca en el sexo otra cosa más que la satisfacción del placer personal. Se cosifica, se banaliza y se disculpa la infidelidad argumentando la normal (y deseable) inclinación del ciudadano o ciudadana a la “felicidad".

Se supone que, de esta forma, se evitan abusos de poder desde las clases dominantes (los matrimonios de conveniencia, el derecho de pernada, los matrimonios concertados), “liberando” al pobre pueblo. Aunque, de hecho, es la clase dominante (los comunistas en el poder) la que imponen su punto de vista al pobre pueblo al que, por un lado o por otro, siempre le caen todas.

La masturbación, la homosexualidad, la pornografía en cine, televisión, prensa escrita, las “opciones” sexuales (sadomasoquismo, intercambio de parejas, incluso la pederastia) se disculpan e incluso, en ocasiones, se alientan, para dar a entender que es una “liberación” y no un medio de control.

Porque si uno sólo hace caso al cuerpo y no a la cabeza, acaba siendo un esclavo del mismo y no pensando en lo que hace, sino acallando su conciencia, sacrificando sus principios y valores en pos del placer, del éxtasis y, en definitiva, haciendo músculo en el subconsciente, que es la parte más fácilmente doblegable del ser humano.

Y así, ciudadanos y ciudadanas, llegamos a la Educación para la Ciudadanía; al cine español subvencionado cuyos guiones exigen despelotarse a todas las actrices; a los preservativos y píldoras gratuitas en centros de salud; al aborto libre; a las manifestaciones anuales en pelotas; al ostracismo social por “homofobia” (lo que quiera que signifique ese palabro) para cualquiera que tenga otra opinión acerca de ciertas conductas sexuales; al acceso sencillo, libre y gratuito a la pornografía (gracias a Internet); a la emisión de películas, anuncios y programas abiertamente eróticos en televisión, prensa y radio; a los programas que airean la intimidad de los menores y les animan a seguir abandonándose a todos sus deseos; a los ídolos musicales adolescentes sin más talento musical que el contoneo de su cuerpo y, al fin, a la condena total de la sociedad de toda actividad humana (incluído pensar) que no tenga relación inmediata con el sexo.

Como bien decía Forges: “Es tal la ola de erotismo que nos invade, que no tengo más remedio que llamar a Vicky”.

domingo, 3 de mayo de 2009

Feliz día de la madre


Por aguantar a los padres de sus hijos/as.
Por tantas noches sin dormir (más que los padres).
Por no quejarse nunca.
Por lamentarse de los fracasos de sus hijos y animarles a seguir.
Por ser tan pacientes y estar siempre vigilantes.
Por no abandonar nunca.
Por aguantar la presión social, ser valientes y no abortar.
Por negarse a si mismas y ni siquiera reconocerlo.
Por alegrarse de los éxitos de sus hijos.

En fin, POR TODO: ¡¡¡¡FELIZ DÍA DE LA MADRE!!!!

miércoles, 18 de marzo de 2009

Elogio del padre


A ese padre que pone orden, sentido común y disciplina en la familia.

A todos aquellos padres que, sin saber bien cómo ni porqué, quieren tanto a sus hijos que no duermen del todo bien por las noches, pensando si estarán bien arropados.

A ese padre que lleva a sus hijos al zoo, a pesar de lo mal que huele.

Al padre que nunca deja de educar a sus hijos, aunque ya sean mayorcitos.

Al padre que, a pesar de llegar baldado de un trabajo mal pagado y agotador, saca fuerzas de flaqueza y se pone a bañar y a dar de cenar a sus hijos.

A ese otro que enseña a montar en bicicleta a su hijo sin rueditas a los lados.

Al padre protector pero no angustiado; angustiado pero cariñoso; cariñoso pero firme; firme pero tranquilo.

A todos esos padres que están en los cielos, cuidándonos desde allí.

A todos ellos, FELICIDADES, porque nos lo merecemos.

Si bien la madre es el clip que une todas las hojas de la familia, el padre es la primera, la que pone título y da la cara.


miércoles, 26 de noviembre de 2008

Muchas cosas hemos compartido (Feliz aniversario)

(Gracias, Forges)

Hoy es nuestro 4º aniversario de boda.

Según las malas lenguas, el amor se acaba a lo cuatro años. Pues yo me descojono de esas lenguas bífidas porque, en realidad, mi salvaje esposa y yo... ¡llevamos más de 10 años juntos!

Sí, ya sé que, para algunos, es poco tiempo, pero poco a poco iremos cumpliendo más. Es inexorable que lleguemos a los 50 (¿bodas de oro?) y, aunque para entonces ya estaré calvo, mi buena y salvaje esposa seguirá estando estupenda y nos cuidaremos mutuamente durante nuestra "feliz ancianidad".


Como hoy es tiene que ser todo muy jipi y muy "haz el amor y no la guerra, maldito Aznar" (en versión "progre"), os quiero recordar a los que asististéis a nuestra boda como testigos (y, a los que no vinieron, también) que os queremos a todos y que os damos las gracias por vuestro apoyo, ayuda, comprensión, paciencia, amor y amistad.

Un abrazo muy grande a todos.

jueves, 9 de agosto de 2007

Que irresponsable soy














Y la campaña de criminalización del ciudadano continúa con más fuerza que nunca.

Precisamente yo, El Buen Salvaje, que recicla su basura y compra artículos reciclables, que pone bombillas de bajo consumo, que compra sólo electrodomésticos de calificación energética "A" y que se aguanta algún pedo que otro (por aquello de que el metano daña la capa de ozono), precisamente yo, decía, iba pensando esta mañana que la culpa del cambio climático es mía.

Pensaba esto mientras se colaba por mi garganta un humo medio-sólido, y de lo más negruzco, que salía del tubo de escape de un autobús de la EMT (Empresa Municipal de Transportes), unido a otros vapores (estos ya negros del todo) proveniente de un camión de la cadena de pastelerías Mallorca, y que, curiosamente, tenía una pegatina de la ITV asegurando su sano estado hasta el 2009.

Claro, como soy yo el que tiene la patente de los coches eléctricos y no quiero que nadie los construya...

También pensé en mi gran culpa (mientras tosía y me entraba asma) antes de entrar en la oficina donde trabajo, porque permití que un chorro de aire caliente que salía de uno de los extractores del aire acondicionado me diera en toda la cara.

Ya en mi puesto de trabajo, el mismo aire acondicionado que me ha abochornado fuera del edificio, golpea mi termostato interno a unos 20º, bajando en 10º la diferencia termal entre el interior y el exterior, degradando así el medio ambiente.

Luego me ha dado por pensar que qué capullo (con perdón) es El Buen Salvaje, y todos los que trabajan con él, porque le doy al grifo del agua del baño y el chorro sigue saliendo un rato, sin que yo pueda pararlo, aún cuando ya he terminado de lavarme las manos ¡qué despilfarrador soy! (Ahora que lo pienso, que culpable soy por lavarme las manos, ¡que derroche de agua!).

Más tarde, viendo las noticias en televisión, me entero de que ha habido un derrame de petróleo que ha dañado irreparablemente la costa y resulta que la culpa es mía, que dejo que fabriquen petroleros de papel cebolla, como decía el gran Forges.

Cuando veo a mi salvaje esposa, le echo la bronca (¡faltaría más!) por dejar que le hagan radiografías que llenan de radioactividad el medio ambiente y que pueden provocar una lluvia ácida mortal, y ecografías con ultrasonidos que hacen que las ballenas se desorienten y acaben varadas en una playa de Terranova.

Sobre todo, me doy cuenta de que pago impuestos a un gobierno para que compre cuotas de emisión de gases contaminantes a países, que sí son responsables con el medio ambiente, que no han llegado al mínimo de contaminación y le venden el margen al mejor postor. Culpable de tener un gobierno que no toma decisiones arriesgadas, como otros mucho más valientes y comprometidos.

¿Seré tonto? ¿por qué pagaré impuestos para acelerar el cambio climático?

En fin, que cuando me voy a la cama, le pido perdón a Dios por hacer caso a los medios de comunicación que nos toca sufrir, que todavía tienen los huevos de insistir en que la culpa del cambio climático es mía.

Lo que tiene delito es escribir noticias borracho perdido.

Y también tengo la culpa de la tuberculosis, por automedicarme...

Y la culpa de la extinción del delfín baiji, que vivía en el río Yang-Tse, en China...

Y ya que estamos, los incendios también son culpa mía, no de los pirómanos o de las inmobiliarias...

Y la culpa de la extinción de las cebras y las jirafas en Madrid...

Bueno, dejaré que el más salvaje de los salvajes hable por mí: