- Pesan poco.
- Tienen el grosor perfecto para calzar mesas.
- Son la involución de la literatura así que, por fin, podre publicar mi infranovela.
- Me encantan los aparatos que emiten luz, en vez de reflejarla. Te dejan los ojos de un precioso color rojo sangre.
Desventajas:
- Cuestan dinero. Las bibliotecas públicas, no.
- ¿Ya he dicho lo del bonito color rojo sangre?
- Cariño, ¿puedes apagar la luz o tu e-book e irte a dormir de una vez?
- Hay que cargarlos. Y seguro que cada puñetero e-book de cada puñetera marca tiene un cargador propio e incompatible con otro puñetero e-book de otra puñetera marca.
- Se caen y se rompen. Los libros de papel, no.
- Necesitas Internet para descargarte los libros, ¿y si no quiero tener Internet a los precios actuales qué? ¿me voy a la biblioteca municipal digital? (juas juas juas "digital" y "municipal" son términos que no se llevan muy bien).
- No puedes chuparte el dedo con la excusa de pasar la página, con lo que nunca podrías matar al fraile fisgón.
- Skynet (la web 2.0) tomará conciencia de si misma algún día y mandará a todos los e-books que te partan el cráneo.
Claro, que si los e-books evolucionan hacia esto, no me importaría nada.
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